Ethica more cybernetica

Ética al modo cibernético
ethicamorecibernetica-arroba-gmail-punto-com

Categorías:

  • Melendezgate
  • Residuos
  • Sociedad del conocimiento
  • Sociopatologias
  • Archivos:

    <Marzo 2017
    Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
        1 2 3 4 5
    6 7 8 9 10 11 12
    13 14 15 16 17 18 19
    20 21 22 23 24 25 26
    27 28 29 30 31    

    Documentos:

  • cosas importantes

  • Campaña:




    Últimos comentarios

  • Leon Morales en Momia guanche feliz (2ª parte)
  • Leon Morales en Momia guanche feliz (2ª parte)
  • david en Un año más sin Javier Corzo Varillas
  • Jorge en Un año más sin Javier Corzo Varillas
  • Verionq en Un año más sin Javier Corzo Varillas
  • health card en CSIC en crisis
  • titanium rings en CSIC en crisis
  • Man And Van Wimbledon en CSIC en crisis
  • iphone apps en CSIC en crisis
  • (A.R.O.) en Astrónomo jefe

  • Bitácoras amigas:

    Atlantes.org
    Barraquito.net
    Becuadro
    BitacorARP
    {Borondonia}
    {Cuaderno de Bitácora}
    De mi cosecha
    {El Muro de Plank}
    El Paleofreak
    Escalones
    Evolucionarios
    Gofiosfera
    mihteriohdelasiensia
    Mi vida como un osito de peluche
    Planeta Canarias
    Por la boca muere el pez
    ¡Que inventen ellos!
    Scripturae publicae
    Sildavia



    Blogalia

    Relativismo católico

    ¡Eso son mentiras! Y las que quieran ser mujeres sacerdote que se vayan con los anglicanos; y los que quieran casarse y tener hijos que se vayan con los protestantes.
    La Vanguardia, La Contra


    No tiene desperdicio esta entrevista a Alessandra Borghese, empresaria cultural, periodista y escritora al servicio del catolicismo, al igual que llevan haciéndolo desde hace siglos los miembros de su aristocrática familia. Ella, a sus 43 años, siente que este mundo democrático es "mediocre y confuso", al igual que le pasaba a Tocqueville hace más de siglo y medio. Frente al "relativismo de la verdad", el Vaticano deja claras sus posturas: "la verdad soy yo" viene a decir Ratzinger desde hace mucho. Y doña Alessandra lo repite con pasión, pues no en vano nos cuenta que, pese al peso del linaje y el apellido, lo del catolicismo no tiene que ver con las tradiciones de su importante familia sino con el llenado del famoso "vacío interior" que, a juicio de Roma, nos causa (o taladra) esta sociedad moderna, igualitarista e individualista que los azota desde que cayó el Antiguo Régimen. Ese régimen que dejaba bien claro que el nacimiento marcaba la posición social, el estamento al que se pertenecía desde el nacimiento hasta la muerte y que definía implacable los derechos y deberes, las aspiraciones y la crianza/educación de cada una de las personas nacidas bajo ese ordenamiento u organización social.

    Llama la atención que no haya caído el sagaz pontífice en que la defensa de los viejos valores que pregona su iglesia esconde un relativismo más brutal y pernicioso que el que ellos denuncian. Vayamos por partes. Por un lado, la sociedad estamental implica relativizar a las personas en función de algo no elegido como el origen familiar y las secuelas de la primera socialización en la formación de los individuos, en la dotación de sus recursos, sus aptitudes y sus actitudes, por decirlo en jerga "psicópeda" ;-). Por otro, cuando Roma clama contra el relativismo, tanto moral como epistémico o epistemológico, añora los tiempos en que la única verdad -que por eso se ponía con mayúscula- era la que descansaba en la conexión mágica entre el carisma heredado de san Pedro y el varón que es elegido entre sus iguales para "ser infalible". El relativismo, para ellos, consiste en que ya no son ellos la autoridad que delimita la verdad. Hay muchas otras organizaciones que se arrogan el monopolio de la verdad, pero la iglesia católica romana es la más importante con diferencia entre ellas, seguida por las organizaciones estalinistas. Ambos tipos, católico y estalinista, comparten la existencia de "escrituras sagradas" y de dogmas bien establecidos, el sometimiento al líder carismático y una estructura claramente jerarquizada y centralizada.

    Después de la revolución científica se hace difícil creer en los "poderes extraordinarios" que fundamentan el carisma papal, por mucha fumata negra o blanca y por mucho artificio mediático que le añadan. Las ciencias modernas proporcionan criterios completamente diferentes para la verdad, fuera del relativismo aristocrático de la época anterior. Son criterios universales y universalistas, que no requieren familia de nacimiento predeterminada ni afiliación estamental, sino experiencia y razón, algo que en principio está al alcance de cualquier individuo. Catolicismo significa universalidad, pero lo universal descansa en que todos somos, dicen, hijos de dios y, por ello, debemos someternos a sus leyes y dictados sabiamente administrados por la iglesia romana.

    El universalismo de la ciencia es otro, pero sigamos con doña Alessandra. Tomen nota de nuevo las mujeres, sean o no católicas, y tomen nota los y las que estudian el patriarcado:

    ¿Qué le dijo su padre espiritual?

    Que era débil y debía ir a misa cada día. Me pareció una locura, pero acepté el reto, porque en la vida siempre he ganado gracias a que tengo una gran disciplina. Escuchar la palabra de los Evangelios me confortó mucho, poco a poco fui profundizando en el cristianismo y así me convertí en escritora. Publiqué Con ojos nuevos, un gran éxito.
    (Del mismo sitio)


    Una empresaria innovadora. A ver si la ficha monseñor Álvarez, obispo de Tenerife, La Palma, Gomera y El Hierro, para saber qué decir cuando le pregunten las plumillas (¡bravo por Laura Docampo!) por ciertos temas, y por otros, que revelaron -nunca mejor dicho- el 24 diciembre lo que de verdad piensa el catolicismo y han de pensar los católicos. Lo mismo que la señora Borghese, la flamante empresaria cultural que lleva en los "genes" lo del negocio y la religión: el negocio de la religión y la religión del negocio.

    En fin, por concluir. El relativismo contra el que clama Roma tiene como opuesto la defensa del absolutismo epistémico. Su gran amenaza es el conocimiento científico. Contra él defienden su relativismo estamental y elitista, al que disfrazan de universalismo. Al que añaden reglas morales y de conducta que saben que son imposibles de cumplir, pero que dejan en sus manos las labores de intermediación y gestión de la culpa y el perdón. Y ya se sabe lo lucrativos que son todos los negocios de intermediación...

    El de doña Alessandra Borghese es una especie de "hormigonera espiritual" para el relleno de "vacíos espirituales". Se queda el espíritu magníficamente compacto y se siente un gran confort. No sabemos lo que dura la garantía de la mercancía, pero damos gratis una sugerencia para un regalo de reyes ;-))

    2007-12-30 11:42 | Categoría: Sociedad del conocimiento | 4 Comentarios | Enlace

    Referencias (TrackBacks)

    URL de trackback de esta historia http://cibern-ethica.blogalia.com//trackbacks/54450

    Comentarios

    1
    De: Sly Fecha: 2007-12-30 18:29

    Me hace gracia esa constante preocupación por ese supuesto relativismo existente en las modernas sociedades, alejadas éstas cada vez más de los dictados del Dios todopoderoso... y como bien se dice aquí lo más gracioso es que esto venga de un grupo de personas cuyo relativismo es aún más brutal.

    De todos modos, yo no creo que vivimas ese relativismo, definiendo este como lo suelen hacer esas "personas de bien" vinculadas a la Iglesia como un todo vale. No creo que vivamos en tal situación. No todo vale, y tampoco todo es aceptado.

    En la cuestión de la Iglesia y su constante lloriqueo me parece que nos encontramos claramente ante lo que aquí también se manifiesta, lo mucho que les molesta no ser ya ellos los portadores de la verdad suprema y los que detentan el poder en su expresión máxima.

    La Iglesia siempre ha deseado el poder, lo tuvo mucho tiempo y ahora ansía aquellos tiempos en los que podía hacer y deshacer a su real antojo.

    La pena que me queda a mi personalmente es que aún tengan tantos seguidores.



    2
    De: Pedro J. Fecha: 2007-12-30 19:56

    Exacto. No todo vale cuando se trata de otros. Por ejemplo, no nos valen partidos políticos que no condenan el terrorismo o que apoyan ideológicamente a ETA. Pero sí deberían valernos los farmaceuticos católicos que se niegan a verder métodos anticonceptivos o los obispos que creen que la promiscuidad sexual de los jóvenes incita a los adultos a delinquir o creer que la asignatura de religión no inculca ideología y educación para la ciudadanía sí que lo hace.
    La grandeza de no estar en ninguno de los dos casos es que no hay ninguna idea que esté por encima de la ley. Y es curioso cómo ellos sí que estén sujetos a mayor relativismo moral que nosotros --digo nosotros porque me siento identificado con la democracia laica que tratamos de construir creo que afortunadamente la mayoría-- que sí que tenemos claro donde está la razón ética.

    Y Sly, no nos equivoquemos. Sus seguidores son cada vez menos. Es otra cosa que nos quieren hacer creer. Que poque la gente siga haciendo uso comercial de ciertos ritos de origen cristiano no significa que le den el sentido que ellos quieren que le den. No son tantos, pero vociferan por todos lados y no han perdido ciertas cuotas de influencia.



    3
    De: Sly Fecha: 2007-12-30 21:48

    Pedro, estoy de acuerdo en que nosotros, me uno a los que creemos en una democracia laica, tenemos bastante claro donde está la razón ética y por tanto también los límites.

    En cuanto a los seguidores, es cierto que cada vez son menos, a lo que me refería es a que me llama la atención que a pesar de todo aún sean bastantes, por ejemplo en eventos como determinadas visitas del papa a algún país, se congrega una cantidad de gente que ciertamente me sorprende, porque yo creía que a estas alturas a "ese" ya nadie lo querrían ver si no tres o cuatro pelagatos...



    4
    De: Teresa Fecha: 2007-12-30 23:58

    Yo prefiero pensar a creer, como dice Eudald Carbonell, y pienso que una democracia laica es un aceptable sistema de gobierno si, y sólo si, hay una cultura de supremacía de la ley y de ausencia de religiones intolerantes, cosa que no caracteriza a España precisamente. Y para que la religión católica no devenga intolerante, pues axiomáticamente se define como la única verdadera, debe permanecer ajena al espacio público. ¿Alguien de verdad imagina a la iglesia católica española, especialmente las autoridades eclesiásticas, al margen de la COPE, de la Conferencia Episcopal, del poder en la enseñanza no pública y en las editoriales educativas, sin ejercer sus influencias sobre las elites políticas, económicas y sociales que casualmente han estudiado en sus colegios?



    Nombre
    Correo-e
    URL
    Dirección IP: 54.163.149.225 (b6737b83dc)
    Comentario

    © 2002 - 2003 chanita
    Powered by Blogalia