Copio del vecino
Vendell esta frase genial, en galego comprensible, que me parece que no es fenómeno exclusivo de Galicia. La pedantocracia está bien arraigada e instituida en los gobiernos, sean regionales o estatales.
Aquí creamos un sistema de goberno que é a pedantocracia, o goberno dos pedantes, unha pedantocracia auténtica, de xente que anda adoctrinando por todas partes no canto de facer o que ten que facer: gobernar.
No sé gallego pero lo traduciría como:
Aquí creamos un sistema de gobierno que es una pedantocracia, el gobierno de los pedantes, una pedantocracia auténtica, de gente que anda adoctrinando por todas partes sin hacer lo que tienen que hacer: gobernar.
La reflexión es de José Carlos Bermejo, autor de
¿Para qué sirve la historia de Galicia?, como cuenta
Vendell.
Desde la experiencia personal, subjetiva, única e irrepetible, creo que este señor tiene razón. En las universidades gobierna la pedantocracia. En las políticas culturales gobierna la pedantocracia. En los gobiernos locales manda la pedantocracia. No sólo forman parte de ella los profesores universitarios.
Ser pedante está al alcance de cualquiera. Sólo se necesita creer que uno tiene la verdad y su misión suprema es adoctrinar al resto del mundo en ella.
Para combatir la pedantocracia lo mejor es el humor y la risa. Lo peor que sienta a los y las pedantes es que no se les tome en serio. Se revuelven con ira y atacan con armas temibles: ostracismo, mobbing, difamación, desprecio y descalificación. Lo mejor es no afectarse y seguir riendo. Usar la ironía, el sarcasmo, la caricatura y otras armas al servicio del humor y la risa.
Son tan ridículos que no es difícil.