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No se sobrepase tanto, hombre, que la cosa no lo merece..
Lo que llama fe en la democracia no es tal fe. La fe implica creer a ciegas. La democracia es una cuestión de reglas y leyes. En algunas, como la española, las minorías no existen. En otras, como la británica, tienen más peso. Pero son reglas, leyes, pactos, etc: productos humanos todos, y todos bastante mejorables. La fe es otra cosa muy distinta.
Si el Parlamento español decide en su día prohibir el derecho al aborto, pues tendrá que aguantar las protestas -si las hubiere- y las mujeres en esa situación tendrán que volver a la clandestinidad o -las que puedan- irse al extranjero, tal como hacían en la dictadura.
Descanse en semana santa, deconstruya a Hegel y a Platon en esos ratos libres, y después vuelve y, si quiere, nos cuenta los resultados de sus deconstrucciones. Este blog tan chévere lo recibirá con alborozo, pues los intelectuales playeros y posmodernos son su debilidad...
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