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    Haití


    El Roto El País


    En los últimos tiempos recurro mucho a El Roto para ahorrarme las mil palabras que se supone que las imágenes sustituyen o son preferibles.

    Este terremoto me ha traído a la memoria una novela de Alejo Carpentier sobre las revoluciones coloniales del XVIII. Un país sólo para negros y otro para blancos. Una isla partida a la mitad para dar a cada país su territorio. Dos siglos y medio después el "lado maldito" es el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo.

    "Hasta lo poco que tuvieren les será arrebatado". Algo así dice el evangelio de San Mateo y después de Merton esta regla se conoce como el "efecto mateo". Y se ha cumplido inexorablemente en Haití.

    2010-01-19 15:38 | Categoría: Sociopatologias | 3 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: Ana Fecha: 2010-01-19 17:29

    Hola Teresa.

    Perdona pero es que no veo nada clara la relación del evangelio de san Mateo con un terremoto.

    saludos.



    2
    De: Stanislaw Fecha: 2010-01-20 20:08

    Las diferencis entre Haiti y República Dominicana al igual que las diferencias entre Chile o Bolivia solo hacen desmostrar la erronea apreciación de muchos de que la culpa de lo que pasa en cada pais obedece a causas externas y solo externas.
    Es como si los españoles culparamos a terceros de nuestros males cuando es manifiestamente claro que las responsavilidades estan aqui,entre nosotros.
    Cuando un pais entra en la dinámica de culpar de sus males a otros es que ya se puede calificar de pais fallido.Huelga decir que esto pasa en buena parte de America Latina y nada sorprendentemente es en paises más prosperos y estables como Chile o Costa Rica donde precisamente menos se dan estas situaciones...



    3
    De: Enriquín Fecha: 2010-01-22 13:55

    "Hola Teresa. Perdona pero es que no veo nada clara la relación del evangelio de san Mateo con un terremoto."

    A la espera de que vuelva a manifestarse el Oráculo, yo diría que a lo que señala sin nombrarlo (ésa es la prerrogativa del Oráculo) es a que a los Haitianos estos los ha castigado Dios por no ser buenos, por no ser el pueblo elegido, es decir, por no haberse sabido adaptar convenientemente al medio (al Progreso) sobreponiéndose a su propia herencia después de haber sufrido como tantos otros parias de la tierra los rigores del Colonialismo Liberal.

    Eso es lo que late por debajo de ese ese lamento plañidero, pero como ese cieno que bulle en las profundidades es demasiado pestilente como para ser consciente de sí y presentarse sin tapujos tal cual, tiene que emerger a la superficie teñido de otras fragancias menos… “embriagadoras”; a saber: de buenismo ecuménico, de moralina, de sollozos inconsolables por los más pobres de entre los pobres a los que el destino siempre acaba machacando inmisericordemente.

    Sería poco científico atribuir el desastre a la maldición del Santo, así que se recurre al Novísimo Testamento Sociológico para avalar la explicación de las hecatombes, no las naturales, sino las sociales según la cual éstas vienen a subsimirse en aquéllas, y de hecho vienen a ser muy pareciditas. No deja de resultar curiosa una vez más la coincidencia entre los designios de la Iglesia y los de la Ciencia ¿No vendrán también a ser Una y Otra… La Misma?

    En efecto: sólo sobreviven los sujetos (individuales o colectivos) más aptos, y aquellos otros menos dotados acaban propiciando su propia autodestrucción como si de otra maldición bíblica se tratara. Éste es el sermón de los nuevos apóstoles: el destino de todos los Haitís del mundo está ya prefijado “naturalmente” de antemano mucho antes de ningún carnicería geológica haga picadillo de sesos con los cascotes de esas míseras viviendas. Pero como resulta lacerante admitir que en la mayoría de los casos hemos sido nosotros los que hemos puesto previamente las condiciones en que se despliegan los fenómenos que acaban confirmando la teoría, le echamos la culpa al empedrado, nos lamentamos profundamente, rezamos 20 jaculatorias, nos sonamos los mocos con un Klenex que tiramos a la basura y a otra cosa mariposa.

    Todo lo racional es real; por tanto, todo lo real es racional. Eso explica y justifica todo lo bueno y lo malo, lo sublime y lo miserable, la marcha Radetzky de Strauss para celebrar el año nuevo y las cámaras de gas que anteayer funcionaban a todo trapo a pocos kilómetros del versallesco auditorio vienés; todo eso no son sino pequeñas anécdotas de las que se sirve el Espíritu Absoluto para objetivarse en pos de la Culminación Moral de la especie humana.

    Y esas son las alcantarillas de las que beben los Spencer, los Merton, los Parsons y toda esa piara de darwinistas sociales de las que se nutre buena parte de la sociología anglosajona ¡Para que luego digan que Hegel no tuvo descendencia! ¿Qué es lo pintoresco de este asunto? Pues que la acólita de un acólito de uno de esos fascistas cuentaencuestas viene aquí a hacernos partícipe de esos residuos en forma de profundo y sincero desconsuelo; las lágrimas de sus ojos apenas la dejan escribir más que cuatro palabras… por eso tiene que recurrir a una viñeta…. ¿Tal vez con la vana esperanza de conjurar sus propios demonios ideológicos?

    ¿Y qué haremos cuando la falla de San Andrés se ponga en orden de marcha y sepulte a otras cuantas decenas de miles de yankis californianos comedores de hamburguesas del primer mundo? ¿Seguirá siendo válido el “efecto mateo”? ¿No lo será y habrá que recurrir al efecto San lucas… al efecto San Juan tal vez? ¡Ah, eso es lo que no sabemos y eso es lo que nos debe aclarar el Oráculo!

    Seguro que algún efecto habrá que explique la causa de la debacle… aquí tenemos remedio pa to, lo mismo para un roto que para un descosido… cualquier cosa antes que hacer acto de contricción, y propósito de enmienda… ¡Antes muerta que sensilla! :-DDDDDDDD

    En cualquier caso, contertulia, yo no albergaría demasiadas esperanzas; más que nada porque al Oráculo se le ve últimamente bastante romo de argumentos.

    Tal vez nos toque esperar a otra viñeta del Roto para salir de dudas.



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