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¿Acaso es necesario ser judio para denunciar el Holocausto? Tremendo sistema de calefacción central el que tenían instalado en toda la selva negra gracias a los hornos crematorios ¿Acaso no es imprescindible ser un nazi para encontrar gracioso el “chiste”?
Estamos de acuerdo en que hay que denunciar a esos pervertidos, pero en esto como en todo, no todo vale. No quisiera yo parecer puritana ni nada por el estilo, pero parece que hemos heredado sus usos y costumbres. La Santa Inquisición sacaba a las prostitutas, a las adúlteras, a las brujas, etc, a la plaza para que fueran sometidas al escarnio y a la mofa públicas. Ahora parece que hemos cambiado la plaza por internet. Si la gente fuera tan mal pensada como ellos, que no lo es, podría paracer que se trata de una venganza con carácter retroactivo… je je je
Si la imagen de esa vidriera pretende denunciar el abuso de menores por parte de los curas, y parece claro que ésa es su intención, ¿para qué “cambiarla”? Y si hay que quitarla, ¿para qué volver a mostrarla aquí? Eso es lo que provoca hilaridad: el contrasentido, lo que transgrede el orden lógico de las cosas. Reirse de algo que “no entra en la explicación”, es decir, que no tiene ningún sentido, ni explícito ni tácito, ni contrario ni contradictorio, eso es propio de imbéciles. Lo otro, maldita la gracia que tiene.
Parece que se olvida que esos niños son sometidos a esas aberraciones contra su voluntad; ya sea porque carecen del arrojo necesario para oponerse a la autoridad, ya porque piensan que deben doblegarse a su santo y pervertido capricho, los niños jamás son cómplices de sus violadores, y el caso es que esa imagen no refleja para nada el carácter forzado de la violación, sino todo lo contrario; siendo así que la humillación se convierte en asentimiento, el niño consiente con la misma placidez con la que es bendecido por la mano del cura, de manera que la víctima acaba siendo cómplice de su verdugo.
Eso es lo que muestra la vidriera, y en ese mismo sentido, la que lo muestra se convierte en colaborador necesario de aquello que denuncia. Claro que no necesita explicación, porque se explica sola, y de paso declara la catadura moral e intelectual de quien se sirve de ella, a condición, eso sí, de tener que coquetear con lo pornográfico. Que algo así sea exhibido junto a una sonora carcajada en un foro público que para más inri tiene rotulado en letras de molde la palabra “Ética”... éso es lo que resulta gracioso: ése es el verdadero chiste.
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