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Pues al final el colega que firmaba como “anónimo” tenía razón: un añito con la boquita cerrada sirve para reflexionar, así que me permito abrirla por última vez para pedirle disculpas por tanto desafuero y por tantííííííííísima mala baba. Reniego y me retracto de la mayoría de los “cómo”; no así de los “qué”. Las imbecilidades que se perpetran por despecho (sí, digo bien, por despecho) son infinitas, y al final el máximo perjudicado suele ser el incontinente que no se limita a sí mismo.... suele ser uno mismo. Asumido y aprendido queda. Como dicen en mi pueblo de mierda: “nunca es tarde si la dicha es buena”.
Orquídeas para perpetuar a los muertos, y laurisilva para recordar a los que siguen presentes para nosotros pero tomaron la determinación de hacernos desaparecer de por vida.
Reitero las disculpas, Doña. Que le vaya bien, a Vd. y a sus amig@s, y que, en la cordial afabilidad de espíritu que les vincula, disfruten todos de un día como éste en el concelebramos piadosa y devotamente el Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo ¡Amén!
(A.R.O.)
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